LARA MARTÍNEZ, LAURA / LARA MARTÍNEZ, MARÍA
El territorio que hoy llamamos América está habitado desde hace alrededor de 50.000 años. Desde entonces, mucho ha llovido. Tal vez hemos de creer que el dios Tlaloc derramó sus fecundas lágrimas sobre los aztecas y, con ellas, se multiplicaron los jardines y los templos en la incomparable Tenochtitlán. Quizá fueron las súplicas a la Virgen de Guadalupe, grabada sobre la tilma de Juan Diego, las que hicieron florecer la literatura y el arte en las tierras que conocieron el galope de las amazonas. Lo evidente es que la fecha de 1492 dio un giro copernicano a la Historia universal.
Cierto es que no fueron tiempos amables los de la conquista, pese a los consagrados mitos que azuzaron a los hombres de Castilla a lanzarse a la aventura de hallar la fuente de la eterna juventud o las siete ciudades de Cibola. Las once mil mulas cargadas de oro, que salieron de Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa, nunca llegaron a su meta, y tampoco han sido dulces, sino más bien amargos, los sucesos que, entre catástrofes naturales, dictaduras y bancarrotas, han sacudido buena parte de América Latina en las últimas décadas. La independencia no fue el remedio que solucionó todos los problemas, aunque afortunadamente sigue creciendo el español, con más de 600 millones de hablantes en el planeta.