MIGUEL ANGEL MARTI GARCIA
Serenidad. Esta es, sin duda, una palabra que al nombrarla evoca paz, dulzura, tranquilidad, sosiego, calma, felicidad. La filosofía de vida actualmente parece mirar a otro lado, v ivimos hacia fuera cuando sabemos que sin tener el corazón caliente , reconfortado, abrigado por nuestros propios pensamientos, de nada sirve situarnos en la vanguardia de la diversión. No está sereno quien no tiene nada (que le moleste), sino quien entiende -por amor- lo que le sucede.