Atardece en el bosque, te vas acercamndo a su guarida y el olor se vuelve húmedo y putrefacto, oyes sus gruñidos y hueles su aliento, lo ves y contienes un grito... ¡jamás pensaste que de verdad los ogros se comen a los niños!.
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Vista previa: UN MONTÓN DE (ESPANTOSOS) OGROS
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