La habitación está a oscuras. Cierro los ojos. Escucha una y otra respiración, y al fono, el preludio de una tormenta. No hay nada más importante.
Artículos relacionados
Vista previa: A VECES, NO ESTAR
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información