El vikingo no tenía demasiadas posesiones, nunca quiso estar atado a la vida de la aldea con sus abetos dormidos y sus inmensas hogueras.
Artículos relacionados
Otros libros del autor
Vista previa: EL VIAJE DEL VIKINGO SOÑADOR
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información