O'MALLEY, SEA´N PATRICK
Presentación, Raniero CantalamessaIntroducción1. Resoluciones de Año nuevo diciendo «¡sí!» a Dios2. Año del carnero, año del Cordero3. Aniversario de la evangelización de Florida4. Aniversario de la catedral de Galway5. El cumpleaños de María, la primera misa6. Primeros pasos en una vida consagrada7. La Iglesia, hija de la Sinagoga8. La vocación de la familia misionera9. La tremenda responsabilidad de proteger los dones10. Se salva al niño salvando a la madre11. La voz profética ante el traje nuevo12. Mitología versus verdad de la vida13. Por amor a la vida Suicidio médicamente asistido La autonomía vs el bien común Holanda: pionera de la eutanasia Una distinción fundamental Actitud ante la muerte A favor de la vida Conclusión14. El suicidio nunca es misericordia15. Inmigración: ¿desafío u oportunidad?16. No dejar a Lázaro en la puerta La justicia social convoca17. La Iglesia al servicio de la plenitud de la vida18. El poder del amor19. Minoridad capuchina: ser un hermano más pequeño
Leer, incluso antes de ser editados, estos textos de mi hermano capuchino, el cardenal Seán O'Malley, fue como hacer un viaje de reconocimiento a los diferentes momentos de la vida de la Iglesia [...] Las homilías del cardenal O'Malley, como las del papa Francisco en Santa Marta, son verdaderas «homilías», en el sentido original del término, esto es, son conversaciones, reflexiones sobre cosas y acontecimientos, no ideas sobre ideas [...] En la predicación, hasta los conceptos abstractos deben ser revestidos de imágenes, símbolos, metáforas, parábolas, historias vividas, referencias concretas a la vida e intereses de la gente. La palabra debe «hacerse carne» una y otra vez (Raniero Cantalamessa, en la Presentación). Una de las características de los escritos y la predicación del cardenal O'Malley es el recurso a la herramienta sapiencial del humor, que utiliza no para ser delicioso. Puede incluso serlo, pero su objetivo es otro: llevarnos a renunciar a la tentación que separa la acción sobrenatural de nuestra realidad (José Tolentino de Mendonça).