ANTONIA ROSELLÓ RODRÍGUEZ,
Una niña sale temprano de casa junto a su madre: van a la fábrica de cristales donde ambas trabajan. Es febrero de 1925 y ella sueña con ir a la escuela para aprender a leer y escribir. No te pongas triste, mi niña. Más adelante, tal vez tú también podrás venir a esta escuela, le dice su mamá cada mañana.
Un libro inspirado en el primer paro de niños trabajadores registrado en Chile, la llamada huelga de los pequeños cristaleros.