CENTRO DE INICIATIVAS CULTURALES DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA
La cita, en principio, es con los géneros. Javier Buzón emprende un camino recurriendo a su memoria, a la decantación que la Historia del Arte ha dejado en él. La andadura tiene varias etapas: el artista se asoma al bodegón y remite al silencio zurbaranesco,a la soledad de Sánchez Cotán. El salto siguiente es rotundo: las esculturas del Museo Arqueológico se imponen como objetos dignos de ser atrapados «más allá de su sombra». Del retrato de Venus al suyo propio: el autorretrato de un pintor de paisajes, género que es visitado como si de un artista de otra época se tratara.
En otro sentido, en este traer a la actualidad «la memoria perdida de las cosas», Buzón se aproxima a la Historia del Arte encarnada en la ciudad. El fragmento de una portada catedralicia, el retablo barroco, la ventana escondida o los frescos dieciochescos le sirven en su indagación: el pretexto es arquitectónico, pero la pintura es el tema.